"Si más no hemos hecho en el sostén sagrado de nuestra Independencia, de nuestra integridad y de nuestro honor, es porque más no hemos podido" - JUAN MANUEL DE ROSAS

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domingo, 10 de mayo de 2009

Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, su Mística y Simbolismo (2da Parte): "Payada e' Rosas"

Parece mentira: el alma de don Juan Manuel sigue viva en nuestro folklore... Por momentos, y haciendo uso de la memoria, me lo imagino a Martín Fierro maldiciendo porque "Ya no sean tiempos de Rosas", cuando el gaucho era gobierno y tenía más derechos que nadie en la Campaña bonaerense... Todas las coplas eran para él. Todos los cánticos criollos se dirigían a don Juan Manuel.
La prueba de que la figura de Rosas aún alimenta el acervo folklórico es la pieza que a continuación les transmito. Es solamente una "payada", que busca ser el "contrapunto" que lance la presente generación, de la que formo parte biológica y cronológicamente. La escribí hace algunos días y, hasta ahora, solo he encontrado comentarios favorables. Espero que a todos les guste. Tómenla como lo que es: otra muestra genuina de ese "Simbolismo y Mística" que hace al Ilustre Restaurador de las Leyes.


Payada e’ Rosas

(escrita por Juan Martín Grillo, 02.05.09)

Empréstenme su atención
La pucha! si ganas suebran!
Cosiendo el poncho se enhebran
Los hilo’ de nuestra historia
Y si se pierde en la memoria
Quédese manso y lo encuentran

Más hoy quisiera contarles
Sobre hechos mal difundídos
Que ansí nos han confundío’
Dejándonos en mala cosa
Y a don Juan Manuel de Rosas
Lo han condenao’ al hastío

De este varón quiero hacer
Tuito suyo el homenaje
Por ser grande entre el gauchaje
Muy amao’ y respetao’
Y aún ansí, crucificao’
Por las plumas ‘e los salvajes

Su honor y pura bondá
Su sentimiento argentino
Jüeron radiantes caminos
Pa’ esta Patria en formación
Él creó la Confederación
Haciendole caso al destino

Viváo por gauchos y negros
Ni el indio le jüé un problema
“Hombre de astucia serena
Ese Rosas”, dice el pampa
Si hasta los tuvo en sus estancias
Haciendo de ello su emblema

E’ por si esto jüera poco
Enfrentó siempre a los gringo’
De a chuza, lanza y con pingo
O de a cañonazos cruzaos
Dejándolos bien rezagaos
Pa' que rajaran a los brincos

El Libertador le dio su sable,
Por defender estas tierras
Por librarlas e’ la ingerencia
Del francés y del breton
Por dejar siempre el corazón
Pa’ proteger su Bandera

Ahijuna! Somos rosistas
Se decía en aquel entonces
No había maulas ni pobres
Ni un poquito e’ corrución
Grito “¡Viva la Federación!”
y el Restaurador, que es su hombre

Pero la dicha acabó
Desde aquel día de Mayo
Día ese en que un cipayo
A esta Patria la vendió:
El muy sonso se pronunció
Siendo de "Pedro" el lacayo

Se pélia y se combate
Se da la vida por la causa
Pero las balas ya no alcanzan
Y hasta las filas se rompen
"Caseros", ese es el nombre,
De la derrota y la infamia

Juan Manuel ya ha de irse
Con su hija siempre a su lao’
Los “pericos” lo han hechao’
Y ya naides le responde
Solo le quedan temores
Por su pueblo desgraciao’

Y ansí terminó sus días
Este singular patriota
Volviendo al campo de otra
Tierra lejana, allá al confín;
Murió exiliao’, cual San Martín,
Grande en vitoria y derrota

Se pasó algo mas di un siglo
Pa’ que lo dejen retornar
Pero, que grata casualidá,
El pueblo al líder nunca olvida
Y con claveles rojos lo vivan
Al ver su cuerpo pasar

Con esto via' despedirme
Invitando ansí a que lo piensen
Les digo, y aunque entristece,
Recuerden la lección valiosa
La de Juan Manuel de Rosas:
Por la Patria, la verdad siempre vence

domingo, 22 de marzo de 2009

Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, su Mística y Simbolismo (1ra Parte): El Himno a Los Restauradores

Siempre, a lo largo de la historia, los movimientos políticos han dejado una huella imborrable en la cultura del país en que éstos se desarrollan, ya sea por los avanzes intelectuales que traen aparejados, la mística que importan, o el simbolismo que autogeneran.
La época de Rosas no escapa a esta realidad... todo argentino bien nacido, rosista o no, sabe que el Restaurador tuvo, durante su vida y en la inmortalidad de Dios, su propia mística y simbolismo...
En estas entregas, que espero sean periódicas, habré de traerles algo de aquella "cultura rosista" que a mi tanto me sorprende y me fascina...
La primera demostración es un clásico de clásicos... en esta pieza de literatura y poesía que fue el "Himno a Los Restauradores" se denota claramente como Rosas podía inspirar amores y odios, ya que, como se sabe, el autor no es otro que José Rivera Indarte... Si, si, si... este mediocre periodista, que en 1835 compuso la siguiente obra, será el mismo que unos años después escribirá sus tan afamadas "Tablas de Sangre", uno de los pasquines más virulentos y odiosos de la Historia Argentina...
En "Tablas de Sangre", Rivera Indarte no demuestra nada, más allá de su propia torpeza en la alegación de los hechos que arguye y el odio fanático a la Ilustre Figura de Don Juan Manuel.
En cambio, en el "Himno a Los Restauradores" la cosa es diferente... ¿Por qué? Simplemente porque en un Himno como éste solo sale a relucir el sentir popular, ese sentimiento de amor y admiración que despertaba Juan Manuel de Rosas y su obra... Si se está con el pueblo, se habla con la verdad...
Veamos la primera pieza que les traigo del folklore federal y la Mística rosista...


Himno a Los Restauradores

autor: José Rivera Indarte - año: 1835


Coro
Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida,
De esperanza la aurora lució;
Tu adalid valeroso ha jurado
Restaurarte a tu antiguo esplendor.

¡Oh, gran Rosas! tu pueblo quisiera
Mil laureles poner a tus pies;
Mas el gozo no puede avenirse
Con el luto y tristeza que ves.
¡Aguilar y Latorre no existen!
Villafañe, el invicto, murió;
Y a tu vida tal vez amenaza
De un malvado el cuchillo feroz.

Coro
Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida,
De esperanza la aurora lució;
Tu adalid valeroso ha jurado
Restaurarte a tu antiguo esplendor.

De discordia la llama espantosa
Al país amenaza abrasar,
Y al audaz demagogo se mira
La orgullosa cerviz levantar.
¿No los véis, como ledos conspiran?
¿Cual aguzan su oculto puñal?
¿Cual meditan la ruina y escarnio
Del intrépido y buen federal?

Coro
Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida,
De esperanza la aurora lució;
Tu adalid valeroso ha jurado
Restaurarte a tu antiguo esplendor.

Esa hora de infames ¿qué quiere?
Sangre y luto pretende: ¡qué horror!
Empañar nuestras nobles hazañas
Y cubrirnos de eterno baldón.
¡Ah, coberdes!, temblad, es en vano
Agotéis vuestra saña y rencor,
Que el gran Rosas preside a su pueblo,
Y el destino obedece a su voz.

Coro
Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida,
De esperanza la aurora lució;
Tu adalid valeroso ha jurado
Restaurarte a tu antiguo esplendor.

¡Asesinos de Ortiz y Quiroga!
De los hombres vergüenza y borrón,
A la tumba bajad presurosos
De los libres temed el furor.
Esos mismos que en Márquez vencieron,
En San Luis, Tucumán y Chacón,
Con la sangre traidora han jurado
De venganza incribir el padrón.

Coro
Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida,
De esperanza la aurora lució;
Tu adalid valeroso ha jurado
Restaurarte a tu antiguo esplendor.

Del poder la Gran Suma revistes,
A la patria tú debes salvar;
¡Que a tu vida respire el honrrado
Y al perverso se mire temblar!
La ignorancia persigue inflexible,
Al talento procura animar
¡Y ojalá que tu nombre en la historia
Una página ocupe inmortal!


Fuente: "La Epoca de Rosas", Antología, CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA, pág. 47/48, 1967