"Si más no hemos hecho en el sostén sagrado de nuestra Independencia, de nuestra integridad y de nuestro honor, es porque más no hemos podido" - JUAN MANUEL DE ROSAS

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miércoles, 19 de agosto de 2009

Homenaje a Manuelita Rosas

Manuelita Rosas
por el Prof. Julio R. Otaño




Nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1817 hija de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra y fue bautizada con los nombres de Manuela Robustiana, ese mismo día, por el doctor José María Terrero. Se educó en la ciudad, en la calle de la Biblioteca (hoy Moreno y Bolívar) pero iba con frecuencia a las estancias de su padre del Pino (o San Martín) y Los Cerrillos. Manuela jugabá con sus primas, vigilada por negras fieles e indias mansas, que era el personal domestico de las familias porteñas. Además se rodeo de amigas que le fueron fieles toda su vida
La «princesa de las pampas» Manuela tenía apenas 18 años, cuando su padre subió al poder por segunda vez. Y desde entonces vivió en compañía suya, hora por hora; cosa que jamás le había acontecido antes de esa época, en que la vida de Rosas cambia completamente en su modo de ser doméstico.
Al fallecer Encarnación, la madre, Manuelita pasó a desempeñar funciones de anfitriona y colaboradora del padre, aunque su papel político fue diferente al cumplido por su madre. «Tampoco es cierto que yo tomase parte alguna oficialmente de asuntos públicos o políticos durante la Administración de mi querido padre, cuando creo, que hice cuanto me fue dado para desempeñarme en los actos privados y sociales con la dignidad que correspondía a nuestra posición.»
Pór su simpatía y bondad conquistó la adhesión de cuantos la trataban y conoció la adulación y el halago interesado. El escenario natural de la vida pública de Manuelita fue Palermo. En esa mansión levantada por el Restaurador sobre terrenos pantanosos y que el convirtió en jardines tuvo Manuelita el marco para sus deberes socialS.
Un enemigo político de su padre el escritor José Mármol la describe así: “el nombre dç Manuela Rosas es ya una propiedad de la historia. Manuela oye a todos; recibe a todos con afabilidad y dulzura. El plebeyo encuentra en ella bondad en las palabras y en el rostro. El hombre de clase halla cortesía, educación y talento. Manuela no es una mujer bella, propiamente hablando; pero su fisonomía es agradable y simpática, con ese sello indefinible, pero elocuente, que estampa sobre el rostro la inteligencia, cuando sus facultades están en acción continua. Su frente no tiene nada de notable, pero la raíz de su cabello castaño oscuro, borda perfectamente en ella, esa curva fina, constante, y bien marcada, que comúnmente distingue a las personas de buena raza y de espíritu. Sus ojos, algo más oscuros que su cabello, son pequeños, límpidos, y constantemente inquietos. Se fija apenas en los objetos, pero se fija con fuerza. Y sus ojos, como su cabeza, parece que estuvieran siempre movidos por el movimiento de sus ideas. El color de su tez es pálido, y muy a menudo con ese
tinte enfermizo de los temperamentos nerviosos. Agregad a esto un figura esbelta; una cintura leve, flexible, y con todos esos movimientos llenos de gracia y voluptuosidad que son peculiares a las hijas del Plata, y tendréis una idea aproximada de Manuela Rosas, hoy a los 33 años de su vida; edad en que una mujer es dos veces mujer”.
José Maria Roxas y Patrón consideraba la idea de consolidar el régimen federal convirtiéndolo en monarquía hereditaria y nombrándola a Manuelita como “Princesa Federal” y legítima heredera. Este proyecto votado unánimemente en la legislatura fue rechazado por el Restaurador.
El óleo de Prilidiano Pueyrredón (y que se conserva en el museo de Bellas Artes) que la retrata de cuerpo entero fue pintado en la segunda mitad de 1851, y le fue obsequiado por un grupo de ciudadanos federales que la agasajaron con un baile.
Ese mismo año fue el de la gloria de Manuelita; gracias a los extranjeros y a la política internacional de Don Juan Manuel los periódicos europeos hablaban de la joven porteña.
Luego de Caseros, Manuelita acompañó a su padre en el destierro y a pocos meses de su llegada a Inglaterra, el 23 de octubre de 1852, contrajo matrimonio con su novio Máximo Terrero, hijo de Juan Nepomuceno Terrero, amigo de Juan Manuel de Rosas. Del matrimonio nacieron dos hijos varones: Manuel Máximo Nepomuceno, nacido el 20 de mayo de 1856, y Rodrigo Tomás, que vino al mundo el 22 de setiembre de 1858. Vivieron en Hampstead, Londres. Ya Señora de Terrero y alejada de la escena pública ocupaba su atención, la contabilidad familiar, el pago de las cuentas, los trámites bancarios y los reclamos por la confiscación totalmente ilegal y arbitraria de su herencia, fueron algunos asuntos claves para ella.
Manuela sentía la responsabilidad de reivindicar la figura paterna, de combatir la historia falaz y arbitraria de los profetas del odio y de que las nuevas generaciones conozcan la verdadera Historia del Restaurador y de la “Confederación Argentina”. Comienza así una nutrida correspondencia con Don Antonino Reyes el leal ex edecán de su padre.
Fue su confidente preferido - ella misma lo llamaba «mi secretario privado y confidencial». Fue por su intermedio que comenzó a escribirle a Saldías - calificado en sus escritos como «Angel protector» -, remitiéndole valiosos materiales para su Historia de la Confederación Argentina, obra pionera del naciente revisionismo histórico.
Nunca le pasó inadvertido, ni en los días de su vejez, el infausto aniversario de Caseros. El 3 de febrero de 1892 le manifiesta a Reyes: “Te escribo en este día, aniversario de tanta fatalidad para nosotros. Quien todo lo dispone, así lo quiso, sigamos sometidos a su divina voluntad. Se cumplen hoy 41 años, iOh Reyesi Y estamos hoy mejor que entonces? “.“Yo Reyes, nací para sufrir por todos y con todos. Mi carácter nunca fue propicio a mi felicidad”.
Poco después y ya en Londres, le entregará a Adolfo Saldías el archivo completo de su padre. Su último aporte a los argentinos, fue la donación del sable que el general José de San Martín le había legado a Don Juan Manuel en su testamento.
Se ha dicho que Manuelita volvió a Buenos Aires en 1886, temporalmente. No fue así. Nunca regresó a su adorada patria.
Manuelita falleció en la capital británica el 17 de septiembre de
1898.

Bibliografía:
• Manuelita Rosas y Antonino Reyes “El olvidado epistolario”
• Mármol, José “Amalia”
• Sáenz Quesada, María “Mujeres de Rosas”
• Sánchez Zinny, E. F. “Manuelita de Rosas y Ezcurra”

159° Aniversario del paso a la Inmortalidad del Libertador, Gral. don José de San Martín -Presente-

Con motivo del 159° Aniversario del fallececimiento del "Padre de la Patria", y en representación de todos aquellos que contribuyen con éste espacio de difusión, es que publicamos el siguiente documento, gentileza de "La Gazeta Federal".
No es otra cosa que el Testamento del Gral. San Martín. En el Art. 3ro de dicho documento, San Martín "lega" su Sable Libertador -aquel que lo acompañó en toda la campaña emancipadora- al Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.
Éste acto de nobleza no es otra cosa que el "más importante reconocimiento" que El Restaurador de las Leyes recibiera en su vida, como bien él mismo lo apuntara más adelante.
Creo más que necesario transmitir este documento. Creo, asimismo, que por una cuestión "cronológica" éste el momento adecuado...



TESTAMENTO DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN



En el nombre de Dios Todopoderoso, a quien reconozco como Hacedor del Universo: Digo yo, José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú y fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile y Brigadier General de la Confederación Argentina que, visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente testamento lo siguiente:

1°. Dejo por mi absoluta heredera de mis bienes habidos y por haber, a mi única hija, Mercedes de San Martín, actualmente casada con Mariano Balcarce.

2°. Es mi expresa voluntad el que mi hija suministre a mi hermana María Helena, una pensión de mil francos anuales y, a su fallecimiento, se continúe pagando a su hija Petronila, una de doscientos cincuenta hasta su muerte, sin que para asegurar este don que hago a mi hermana y sobrina, sea necesaria otra hipoteca que en confianza, la que me asiste, de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta, mi voluntad.

3°. El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla.

4°. Prohíbo el que se me haga ningún género de funeral y, desde el lugar en que falleciere, se me conducirá directamente al cementerio sin ningún acompañamiento, pero sí desearía el que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires.

5°. Declaro no deber ni haber jamás debido nada a nadie.

6°. Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con usura todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz, y le ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus hijas (a las que abrazo con todo mi corazón), si es que, a su vez, quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido. Igual encargo hago a su esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi hija y nietas.

7°. Todo otro testamento o disposición anterior al presente queda nulo y sin ningún valor.Hecho en París, a veintitrés días de enero del año mil ochocientos cuarenta y cuatro y escrito, todo él, de mi puño y letra. José de San Martín

ARTÍCULO ADICIONAL:Es mi voluntad el que el estandarte que el bravo español Don Francisco Pizarro tremoló en la conquista del Perú, sea devuelto a esta república (a pesar de ser una propiedad mía), siempre que sus gobiernos hayan realizado las recompensas y honores con que me honró su primer Congreso.José de San MartínEs copia del original, que queda depositado en el archivo de esta Legación. París, 28 de septiembre de 1850. – Mariano Balcarce.

Nota:Este texto está ajustado a la normativa lingüística actual para facilitar la lectura del manuscrito original.

- Gentileza de la Fundación Ramón Carrillo
- La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar/

sábado, 23 de mayo de 2009

El Instituto Rosas y Jauretche

ARTURO JAURETCHE Y EL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTORICAS JUAN MANUEL DE ROSAS




por Nicolas Carrizo


Don Arturo Martín Jauretche (1901-1974), abogado, pensador, y militante de la causa nacional y popular, fue miembro de la Comisión Directiva del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas en las décadas del 50 y 60, siendo vocal y dando innumerables conferencias en la sede de dicha institución y de filiales y centros rosistas del interior: El derecho público en la vida del pueblo y en la doctrina (Revisión Nº 12, diciembre de 1964) y ¿Será un don de Familia? (Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas Nº 7, octubre-noviembre de 1969).
La conferencia dada por Jauretche el día 20 de agosto de 1959 en el local del Instituto fue comentada en la Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas Nº 21, primer trimestre 1960: “El jueves 20 del mismo mes un viejo luchador don Arturo Jauretche se refirió ante un público que colmaba la capacidad del local y rebasaba a otras dependencias y a la calle, al tema La Falsificación de la Historia, base de la Política Antinacional. Señaló la necesidad de la Oligarquía Antinacional de fundar su política contraria a los intereses del país en una historia falseada y sin atributos emocionales. Refirióse a la importancia de la labor que desarrolla el Instituto Juan Manuel de Rosas en el esclarecimiento de la verdad histórica y la necesidad de difundir esa verdad histórica por todo el ámbito de la Patria. Su disertación fue ruidosamente aplaudida en varios de sus pasajes y a su término el orador, ovacionado, fue objeto de numerosas demostraciones de afecto por parte de los asistentes”.
En la comida de camaradería del Instituto Rosas realizada el 15 de septiembre del mismo año, conmemorando el 21º aniversario de su creación, ante una concurrencia de 1.500 asistentes, el vicepresidente Alberto Contreras se refirió a la obra de los ex presidentes y distinguió a varios socios entre ellos Oscar Suárez Caviglia, Ernesto Palacio, Juan Oscar Ponferrada, Leonardo Castellani, Ignacio B. Anzoátegui, Ricardo Caballero, Alfredo y Jorge Ortiz de Rozas, Diego Luis Molinari, Raúl Roux, Raúl de Labougle y Arturo Jauretche (Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas Nº 20, 1959).
El 7 de octubre de 1959, Jauretche también se refiere al tema mencionado precedentemente en la localidad de Junín, en un acto organizado por la Comisión provisoria de la filial del Instituto Juan Manuel de Rosas de dicha localidad llamado “Fuerte Federación”. Este evento se llevó a cabo en el local de la Unión Obrera Metalúrgica, “ante una concurrencia de obreros, estudiantes, profesionales, dirigentes políticos y gremiales y mujeres. El Dr. Jauretche hizo un análisis de cómo las fuerzas de la antinación necesitan de una historia falsificada para fundamentar su política a espaldas de las necesidades del país. Muy aplaudido por la concurrencia, el Dr. Jauretche fue objeto de varios agasajos antes de su vuelta a la capital” (Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas Nº 20, 1959)
Jauretche en su Política nacional y revisionismo, trabajo en base a los apuntes de las conferencias mencionadas anteriormente, se refiere a la falsificación de la historia y al papel de los historiadores revisionistas, quienes con una nueva mentalidad impulsarían la recuperación de los valores tradicionales que el liberalismo había intentado destruir: “Los historiadores revisionistas tuvieron que unir su capacidad investigadora para penetrar en la oscuridad y ocultación organizadas, una gran conducta, porque debieron afrontar el sistema de la intelligentzia que así premia con el prestigio y la difusión a los serviles de la falsificación, castiga con el anonimato o la injuria al verdadero historiador…Para perjudicar a Perón lo identificaron con Rosas. Y Rosas salió beneficiado en la comprensión popular. Caseros se identificó con septiembre de 1955 y los vencedores con los gorilas”. Así “la historia falsificada fue iniciada por combatientes que, en el mejor de los casos, no expresaron el pensamiento profundo del país; por minorías que la realidad de su momento rechazaba de su seno y que precisamente las rechazaba por su afán de imponer instituciones, modo y esquemas de importación, hijos de una concepción teórica de la sociedad en que la que pesaba más el brillo deslumbrante de las ideas que los datos de la realidad; combatientes a quienes posiblemente la pasión y las reacciones personales terminaron por hacer olvidar los límites impuestos por el patriotismo para subordinarlos a intereses foráneos que, estos sí, tenían conciencia plena de los fines concretos que perseguían entre la ofuscación intelectual de sus aliados nativos”.